Jueves 16 de Junio de 2022 | Matutina para Adolescentes | Nace un helicóptero

Nace un helicóptero

“¿Quiénes son los que pasan como nubes, y como palomas rumbo a su palomar?” (Isaías 60:8, NVI).

Los helicópteros son uno de los inventos más increíbles del siglo XX. Se utilizan para transportar esquiadores de montaña y equipos de rescate; hay helicópteros militares y sanitarios; se realizan viajes privados y turísticos. Aunque necesitan mucho combustible y son peligrosos cuando soplan vientos fuertes, no necesitan alas ni pistas de aterrizaje.

El 16 de junio de 1922, Henry Berliner presentó un helicóptero primitivo al Ejército de los Estados Unidos en College Park, Maryland. El helicóptero se elevó hasta la altura de dos metros, en tres ocasiones distintas. Tenía dos hélices de elevación en la parte delantera y una hélice en la parte trasera que podía inclinarse para que la máquina avanzara.

El helicóptero es lo más parecido a la movilidad completa que puede tener el ser humano. Ahora hay aviones militares que pueden moverse en forma vertical, en línea horizontal y hacia los costados, pero el tamaño y el peso de estas máquinas requieren enormes cantidades de combustible, y por eso los helicópteros son más eficientes. Parece imposible que un helicóptero pueda levantarse del suelo con el simple giro de una hélice, y esta maravilla es aun mayor cuando vemos que los helicópteros militares levantan tanques del suelo. Mientras que las maravillas humanas del vuelo a veces se ven afectadas por imprevistos o desperfectos, las maravillas de la naturaleza no. Por ejemplo, los colibríes. Estos diminutos voladores son las aves más pequeñas. Ponen huevos del tamaño de un guisante en un nido no mayor que la cáscara de una nuez. Y, al igual que el helicóptero, pueden volar en todas las direcciones con solo inclinar las alas y ajustar las plumas de la cola. Sin embargo, se mueven con tanta rapidez que el ojo humano no puede seguir los movimientos de sus alas, y necesitan muy poco combustible para funcionar.

Pero la máquina voladora más ingeniosa de todas es, sin duda, el abejorro. Los científicos se quedan perplejos al ver cómo el abejorro puede maniobrar a pesar de la increíblemente desproporcionada relación entre el tamaño de sus alas y el peso su cuerpo. En otras palabras, las alas son demasiado pequeñas para mover su gran cuerpo como lo hace. Probablemente, nunca seremos capaces de construir máquinas voladoras tan eficientes como el colibrí o el abejorro, pero sí podemos asombrarnos ante las maravillas de la creación de Dios.

Solo él pudo crear las alas delgadas como el papel de un abejorro y las delicadas hebras de músculo necesarias para impulsar a un colibrí. “¡Absolutamente asombroso!”, podemos exclamar en alabanza a nuestro Dios, Creador de máquinas voladoras perfectas.

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