Jueves 20 de Octubre de 2022 | Matutina para Jóvenes | Le importamos

Le importamos

«Porque Jehová irá delante de vosotros, y vuestra retaguardia será el Dios de Israel». Isaías 52: 12, RV95

Nathaly siempre ha sentido que ella es una hija consentida del Señor y que él siempre ha estado al frente de su vida, guiándola de manera amorosa y supliendo todas sus necesidades. Cada cumpleaños ha sido muy especial para ella, pues reafirma su compromiso de vivir para el Señor. Normalmente, cuando llega su cumpleaños, ella ha disfrutado la bendición de estrenar un vestido y zapatos. Pero llegó un momento de su vida en que vivió una experiencia decepcionante.

Estaba cerca el día de su cumpleaños y, aunque había trabajado arduamente, no tenía los recursos para comprar sus zapatos y su vestido. Llegó el día de su cumpleaños y no había vestido ni zapatos. Por la mañana, ella se arrodilló y oró: «Dios, tú has sido demasiado bueno conmigo y siempre me has dado la oportunidad en mi día de tener un vestido y zapatos nuevos. Para mí esa ha sido una tierna demostración de tu amor por mí y no quisiera que el día se termine sin sentir tu provisión». Esa tarde sintió cuando su mamá entró a la casa y se acercó trayendo una bolsa. Ella le contó que había ido a orar por una amiga y, al llegar, encontró que había puesto un almacén de ropa y calzado. Cuando entró, su amiga le habló del negocio que estaba comenzando. Le mostró todo lo que ofrecía y, cuando llegó a la vitrina, le ofreció unos zapatos y un vestido que ella había visto al entrar y que justo eran de su talla.

Casi puedo escucharte decir: «Pero, Edgar, ¿y cuál es la lección de esa historia? ¿No te parece un poco exagerado involucrar a Dios en la satisfacción de gustos personales o en algo tan trivial como tener un vestido nuevo el día de cumpleaños?». Bueno, en primer lugar nota que Nathaly trabajó para obtener su vestido y sus zapatos, nunca esperó que cayeran del cielo. Creo que esa es una cualidad digna de imitar.

En segundo lugar, la gran lección es que nada de lo que ocurre en nuestra vida es tan pequeño que Dios lo pase por alto. Nada que te interese es insignificante a la vista del Señor. Algo tan cotidiano como un vestido y unos zapatos se torna importante cuando de uno de sus hijos se trata. Hoy @Dios te dice: «Tu vida y tus intereses son importantes para mí».

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