Lunes 08 de Agosto de 2022 | Matutina para Adolescentes | La caída de un presidente

La caída de un presidente

“El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en los que dicen la verdad” (Proverbios 12:22, NTV).

¿Has oído hablar del escándalo Watergate? Tus padres y abuelos seguramente sí. Acusaciones y negaciones. Pruebas y negaciones. Sospechas, crímenes y corrupción: los periódicos estadounidenses trataron el tema durante meses. Pero, retrocedamos. El escándalo Watergate comenzó cuando cinco hombres fueron arrestados por asaltar el Complejo Watergate de la sede del Comité Nacional Demócrata en Washington D. C. Investigaciones posteriores descubrieron que este robo era una de las muchas actividades ilegales autorizadas y llevadas a cabo por el personal del republicano Richard Nixon, quien era el presidente estadounidense en ese momento.

El Partido Republicano estaba utilizando equipos de vigilancia para escuchar ilegalmente las conversaciones de otros líderes del gobierno. Se descubrió que Nixon tenía grabaciones que podrían revelar la verdad sobre todo el escándalo, y todo el mundo quería escucharlas. Cuando Nixon se negó a entregarlas, la Corte Suprema de los Estados Unidos le exigió que lo hiciera. Nixon luchó de todas las maneras posibles para sobrevivir. Incluso hoy en día, la gente vuelve a recordar su declaración en la entrevista del 17 de noviembre de 1973: “No soy un ladrón”. Sin embargo, lento pero seguro, se descubrió la verdad. Uno a uno, los hombres de los altos niveles del gobierno de los Estados Unidos se vieron obligados a renunciar a sus cargos. Finalmente, el 8 de agosto de 1974, dimitió Richard Nixon, el trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos. Casi inmediatamente, el vicepresidente Gerald Ford juró su cargo como trigésimo octavo presidente.

Una lección importante del Watergate es que ni siquiera el presidente está por encima de la ley.

Actualmente, en varios países, la entrega del poder gubernamental de un líder político a otro que es opositor puede generar situaciones desagradables. Los reyes, los dictadores y los primeros ministros pasan por disputas amargas, golpes de estado sangrientos y asesinatos violentos. Pero en los Estados Unidos, la mayoría de las veces el presidente saliente entrega las llaves de la Casa Blanca al presidente entrante como si entregara las llaves de un coche.

Entonces, ¿que lección podemos aprender del escándalo Watergate? La honestidad es la mejor política. Una mentira requiere otra… y otra… y otra. La deshonestidad nunca es rentable. Eva creyó la mentira de la serpiente, y ¡piensa en los problemas que ha causado! El consejo de Dios es: Di la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, con la ayuda de Dios.

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