Lunes 12 de Diciembre de 2022 | Matutina para Mujeres | La protección del rechazo

La protección del rechazo

“Entonces Jesús les preguntó: —¿Nunca leyeron en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal Esto es obra del Señor y es maravilloso verlo’?” (Mat. 21:42, NTV).

No te eligieron para formar parte del equipo. Rechazaron tu propuesta de trabajo, tu libro o tu opinión. O, en el peor de los casos, el hombre de tus sueños decidió casarse con otra mujer (o mudarse a Tombuctú, para ser misionero y vivir una vida célibe). ¡Pocas cosas duelen tanto como el rechazo! Pocas cosas hacen que dudemos tanto de nuestro valor y de nuestra belleza.

Sin embargo, tal vez la pregunta que debiéramos hacernos no es: ¿hay algo malo conmigo?, sino ¿estará Dios protegiéndome de algo? Aunque no todos los rechazos se deben a una intervención divina, solemos olvidar que Dios también nos guía al cerrar puertas. Tal vez, el rechazo al que te enfrentas hoy es un acto de generosidad divina. Quizá Dios quiere darte algo mucho mejor de lo que te imaginas.

El año pasado, mi hermana Inés vino a visitarme a Inglaterra por unos meses. Como ella es docente, decidimos contactar a una escuela inglesa para que pudiera tener una experiencia de voluntariado durante su visita. Llenamos todos los formularios necesarios, enviamos las cartas de recomendación requeridas y finalmente recibimos confirmación de la escuela. Estábamos superfelices, ¡convencidas de que sería una experiencia fantástica! Inés podría practicar inglés y aprender más del sistema educativo de este país. Sin embargo, unas semanas antes de su vuelo, la escuela se echó atrás y rechazó la solicitud. No sabíamos qué había sucedido y no teníamos suficiente tiempo para hacer una solicitud a otra escuela. Admito que me frustré y me enojé bastante. Sin embargo, a través de las recomendaciones de una amiga y una cadena de pequeños milagros, Inés fue aceptada en una escuela más grande y con niños de edades más variadas. El rechazo inexplicable de una escuela abrió las puertas de una oportunidad más grande y mejor.

Jesús es la Piedra que rechazaron los constructores y que llegó a ser cabecera de ángulo. Si hoy te enfrentas al fracaso y los reveses de la vida, recuerda que el rechazo no es un punto final, sino tan solo una coma. Ten fe y paciencia: ¡Dios aún está escribiendo tu historia!

Señor, te agradezco por las veces en las que permitiste que me rechazaran —o que mis planes se desbarataran— para protegerme o para darme algo mejor. Mi perspectiva es limitada, por eso confío en tu amor y bondad ilimitada.

Comparte este devocional
Deja tu comentario

2 comentarios
A %d blogueros les gusta esto: