Martes 03 de Mayo de 2022 | Matutina para Mujeres | La fe es un salvavidas

La fe es un salvavidas

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jer. 29:11, NVI).

“Cuando entren al Mar Muerto, recuerden no intentar nadar”, dijo nuestra guía turística jordana. Aparentemente, la sensación de flotar sin hacer esfuerzo confunde a muchos. “La gente intenta bracear y se salpica agua en los ojos”, nos advirtió ella, recordándonos que el agua del Mar Muerto es casi diez veces más salada que la de los océanos. Si nos entraba agua en los ojos, nos arderían durante muchos días.

Entré con mucho cuidado. Finalmente, me acosté. Aun si sacaba las manos y los pies del agua, flotaba. La razón por la que mucha gente se confunde es que, normalmente, si entramos al agua y no hacemos nada, nos ahogamos; en el Mar Muerto es diferente. Pero nuestra mente está programada para hacer algo. Nuestra mente nos dice que debemos controlar la situación, si es que deseamos sobrevivir.

El Reino de Dios es un poco como el Mar Muerto: es necesario que tengamos fe, no control. “La fe es lo opuesto a buscar el control”, dice el autor cristiano Skye Jethani. “Es ceder el control. Acepta la verdad de que el control es una ilusión: nunca lo tuvimos y nunca lo tendremos. En lugar de tratar de vencer nuestros miedos procurando tener más control, la solución… es hacer precisamente lo contrario; al ceder el control vencemos el miedo”.

A primera vista, no tiene sentido que el miedo a la incertidumbre desaparezca justamente al no intentar controlarlo todo. Pero el secreto radica en la sal. Cuando tenemos fe en Jesús no nos zambullimos en un mar cualquiera, sino en un mar muy salado. Cuanto más braceamos por estar al control, más agua nos entra en los ojos. Pero cuanto más nos relajamos y más cedemos el timón al Capitán, más disfrutamos de la aventura de fe.

Jesús, cuando tenga miedo al futuro y no sepa qué me va a suceder, recuérdame que tú estás al control de mi vida. Quiero que mi fe crezca y mi deseo por controlarlo todo disminuya. Con cada experiencia me demuestras que puedo confiar en ti, que me tienes en tus brazos y que no me voy a hundir.

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1 comentario
  • Amén, la vida es como un juego, siembre llevar la delantera y ganar, y olvidamos el propósito por el cual somos, Señor quiero aprender a confiar en ti, ceder el control, y esperar en ti.

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