Matutina para Adultos | Jueves 22 de Junio de 2023 | “Para que tengamos esperanza”

“Para que tengamos esperanza”

“Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza” (Romanos 15:4, DHH).

En su famosa Carta a los Romanos, el apóstol Pablo expresó: “Todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra instrucción, para que con constancia y con el consuelo que de ellas recibimos, tengamos esperanza” (Rom. 15:4, DHH). Aunque las Escrituras hayan sido escritas hace miles de años, en realidad fueron escritas para nosotros, para que contribuyan con nuestro bienestar; por tanto, poseen una vigencia que no tiene fecha de caducidad. Desde Moisés hasta nuestros tiempos las Escrituras han llenado de color los días grises de hombres y mujeres que han acudido al texto sagrado en busca de respuesta para su vacío existencial. Leer la Biblia constituye un método infalible para que “tengamos esperanza”.

En medio de la pandemia del coronavirus, la Sociedad Bíblica Americana y el Programa de Desarrollo Humano de la Universidad de Harvard llevaron a cabo un estudio que comprueba la veracidad de las milenarias palabras de Pablo. Tras haber investigado a mil personas durante seis meses, los investigadores descubrieron que cuanto más leemos la Biblia, más esperanza tenemos. De acuerdo con Tyler VanderWeele, director del Programa de Desarrollo Humano de la Universidad de Harvard, la lectura de la Biblia contribuye a nuestro bienestar y felicidad.¹¹⁹

En una época en la que “la felicidad, la satisfacción personal, mental y física, el sentido de propósito y significado, y la estabilidad material y financiera han declinado”,¹²⁰ la Biblia sigue siendo una fuente inagotable de esperanza y seguridad para los que deciden hacer de ella su manual de instrucciones. Y en un tiempo cuando los problemas nos han golpeado con toda su fuerza, las palabras de la Biblia nos han devuelto el consuelo y la esperanza que hemos necesitado para continuar de pie cuando nuestro mundo parece estar de cabeza.

En medio de una situación desesperante, el salmista exclamó: “¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!” (Sal. 42:5, DHH).

¡Esa ha de ser nuestra actitud! “Esta esperanza mantiene firme y segura nuestra alma, igual que el ancla mantiene firme al barco” (Heb. 6:19, DHH). Si nos aferramos a la Palabra, veremos que hay esperanza para nuestro porvenir.

119 Adam Micinnis, “When COVID-19 hurts, the Bible Brings hope”, Christianity Today (enero-febrero 2021), p. 54.

120 Ibíd., p. 56.

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