Viernes 11 de Noviembre de 2022 | Matutina para Jóvenes | No te canses de esperar

No te canses de esperar

«En esto llegó uno llamado Jairo, que era jefe de la sinagoga. Este hombre se postró a los pies de Jesús y le rogó que fuera a su casa, porque tenía una sola hija, de unos doce años, que estaba a punto de morir». Lucas 8: 41, 42

Una mujer cristiana se estaba quejando con una amiga de los sufrimientos de su vida, de las circunstancias difíciles que la rodeaban y de las muchas pruebas. Casi al punto de la desesperación dijo:

—Mejor hubiera sido no haber nacido. Mejor hubiera sido que Dios no me hubiera hecho.

—Pero, querida —le contestó tiernamente su amiga—, tú aún no estás hecha. Te falta mucho todavía. Apenas estás en lo más duro del proceso de hacerte y realmente lo que ahora sufres no es sino la mano de un Dios amoroso que te está dando forma, así que ten paciencia y espera.

¿Te sientes cansado de esperar? Los que esperan, al final recibirán una gran recompensa. Jesús estaba en Gadara, al otro lado del lago: «Cuando Jesús regresó al otro lado del lago, la gente lo recibió con alegría, porque todos lo estaban esperando» (Lucas 8: 40). Jairo era uno de los que esperaba el retorno del Señor. Su hija yacía moribunda y su tiempo se acababa sin que pudieran hacer nada por ella. Así que, tan pronto como Jesús llegó, vino a su encuentro y le pidió ayuda. Él tuvo que superar varios obstáculos para conseguir su milagro. El más desafiante de ellos fue la espera.

Él presentó su ruego, pero Jesús no respondió inmediatamente, y la niña murió mientras iban de camino. ¿Por qué el Señor no hizo como en la historia del centurión y dijo la palabra para sanar a la niña a distancia?

Seguramente quería enseñar un principio fundamental: donde hay fe, el Señor la probará para que crezca. La fe de Jairo alcanzaba a saber que Jesús podía sanar a su hija gravemente enferma, pero el Señor quería que avanzara hasta llegar a comprender que él también tenía poder para resucitar a los muertos. Pero para llegar a aprender esto, no había otra opción que esperar a que su hija muriera. Al final valió la pena esperar. Llegó a casa y, con una simple orden, la niña se levantó.

El mismo @Jesús te dice hoy: «No desmayes, no te canses de esperar. Quiero que tu fe crezca, vale la pena esperar y cosechar los mejores resultados».

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