Miércoles 04 de Enero de 2023 | Matutina para Mujeres | Miedo y oscuridad de Abram

Miedo y oscuridad de Abram

Cuando el sol comenzaba a ocultarse, Abram sintió mucho sueño, y se vio rodeado de una gran oscuridad. Eso le dio mucho miedo. Génesis 15:12, TLA.

Abram pide a Dios una señal para confirmar la promesa de la tierra prometida y de su heredero. Dios le pide como ofrenda el sacrificio de una vaca, una cabra, un carnero, una paloma y una tortolita. Él partió los animales (aunque no las aves) y los ofreció en sacrificio, pero la ofrenda no fue consumida. Al llegar la tarde, cae en un profundo sueño provocado por Dios. No puede más con su miedo, su tristeza y su duda.

¿Has tenido alguna vez la impresión de que Dios te ha hablado, pero no te atreves a expresarlo porque no sabes si es solo un producto de tus pensamientos o de tu imaginación? Abram había obedecido, pero estaba en profunda oscuridad y miedo. Temía que Dios no hubiese aceptado su ofrenda, no entendía las razones por las que no había sido consumida. Temía que acaso no fuera la voluntad de Dios. Así nosotras, queremos estar seguras de que lo que hacemos es agradable a Dios, y a veces nos enfrentamos con esas mismas dudas y temores. A pesar del temor y la oscuridad en que Abram se encontraba, Dios estaba allí. Dios no le quitó el miedo, pero lo acompañó mientras se encontraba en la oscuridad.

“Y oyó la voz de Dios diciéndole que no esperase la inmediata posesión de la tierra prometida, y anunciándole los sufrimientos que su posteridad tendría que soportar antes de tomar posesión de Canaán. Le fue revelado el plan de la redención, en la muerte de Cristo, el gran sacrificio, y su venida en gloria. También vio Abraham la tierra restaurada a su belleza edénica, que se le daría a él por posesión perpetua, como el pleno y final cumplimiento de la promesa” (PP, pp. 131,132).

En ese momento apareció una antorcha de fuego como símbolo de la presencia divina y consumió todas las víctimas.

Amiga, Dios está a tu lado en los momentos de mayor temor y en tus días más oscuros. Tal vez no se te aparezca en visión para mostrarte el futuro, pero cuentas con sus promesas. Confía en Dios, no importa que en este momento no veas su presencia, ni cuán oscura y dolorosa sea tu experiencia. Permanece como Abram, fiel, hasta que Dios te muestre su divina voluntad.

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