Miércoles 15 de Febrero de 2023 | Matutina para Menores | Lea

Lea

“Labán tenía dos hijas: la mayor se llamaba Lea, y la menor, Raquel. Lea tenía unos ojos muy tiernos, pero Raquel era hermosa de pies a cabeza” (Génesis 29:16, 17).

La historia de estas dos hermanas no fue la mejor. Curiosamente, Jacob venía de un hogar donde su historia con Esaú tampoco fue la mejor. Podríamos decir que Lea era una muchacha de baja autoestima, mientras que Raquel tenía una alta autoestima… quizá demasiada. Las dos estaban equivocadas en cómo pensaban sobre ellas mismas. Me parece interesante cómo diferentes traducciones de la Biblia hablan de la actitud o el rostro de Lea. Por ejemplo, la versión Nueva Versión Internacional dice: “Lea tenía ojos apagados, mientras que Raquel era una mujer muy hermosa”. La Nueva Traducción Viviente afirma: “No había brillo en los ojos de Lea, pero Raquel tenía una hermosa figura y una cara bonita”.

Lea transmitía en los ojos, en la mirada, poco entusiasmo, inseguridad e incertidumbre. ¿En qué momento Lea empezó a sentirse así? No lo sabemos, pero lo más probable es que desde niña. Quizás alguna persona adulta hizo comentarios acerca de ella, y ella dudó de sí misma. Es muy claro que la comparaban con la belleza de su hermana. Lo cierto es que las hermanas Lea y Raquel eran muy diferentes.

Tú puedes ser muy diferente a tus hermanos, pero no por eso vales más o menos que ellos. Dios tiene grandes y maravillosos planes para cada uno, según sus habilidades. Coloca desde ahora tus habilidades en las manos de Dios para que crezcan día a día. Además, con Dios en el corazón, siempre serás una bendición para los que te rodean.

Jesús mencionó en el Sermón del Monte que la lámpara del cuerpo es el ojo (Mat. 6:22). Nuestros ojos reflejan nuestro estado de ánimo, nuestros pensamientos, cómo vemos a los demás y cómo nos vemos a nosotros mismos. Si los ojos están “vivos”, nuestra forma de enfrentar desafíos será optimista y confiada. Pero los ojos “apagados” o sin brillo son pesimistas y tienen muchas dudas.

No importa quién eres o cómo te sientas hoy. Puedes distinguirte por el brillo de tus ojos, que es el resultado directo de ver a Jesús y confiar en él. Nunca dependas de lo que otros piensen o digan de ti. Busca solo la aprobación de Jesús. Entonces experimentarás paz, satisfacción y seguridad.

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1 comentario
  • maravillosa meditación gracias a nuestros hnos que tienen este ministerio para acer llegar a los hogares y hacer comoser la palabra de Dios

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