Sábado 26 de Marzo de 2022 | Matutina para Mujeres | La gerente de mi mente

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La gerente de mi mente

“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Cor. 10:5).

Cierto día, tuve el privilegio de entrevistar a la doctora Arlene Taylor, especialista en las funciones cerebrales. Durante nuestra charla, Arlene compartió conmigo consejos prácticos para tener el cerebro sano y funcionando a su capacidad óptima. El consejo que más me impactó fue el de mantener una actitud positiva. Arlene cree que debemos ser las gerentes de nuestras mentes. “Cada pensamiento, cada cosa que lees, lo que estudias (si estudias música, por ejemplo), cada interacción cambiará los circuitos neuronales de tu cerebro”, me dijo. Esto se debe a la plasticidad neuronal: la capacidad de nuestro cerebro para reestructurarse y adaptarse continuamente. ¡Lo que piensas cambiará tu vida!

La Biblia dice que debemos llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo. A primera vista, esto podría parecer una exageración, un acto de legalismo. Sin embargo, si no tomamos la decisión consciente de dejar “de activar los circuitos neuronales nocivos, esos patrones de pensamiento nocivos no morirán y nuestros caracteres no serán transformados a semejanza de Cristo”, escribe el doctor Timothy Jennings, en The God-Shaped Brain [El cerebro moldeado por Dios]. Los patrones de pensamientos nocivos son como los senderos de una montaña: cuanto más los transitamos, más marcados están. Donde pisamos continuamente no crecen ni la hierba ni las flores. Para que puedan volver a crecer, tendremos que andar por otro camino, hasta que el viejo sendero se desdibuje.

Tú eres la gerente de tu mente. No dejes que un pensamiento alquile una habitación en tu cabeza, a menos que sea un buen inquilino. La mente se alimenta de aquello en lo que nos enfocamos. Los músculos mentales que ejercitamos crecen y terminan determinando la fortaleza de nuestro carácter.

Señor, quiero aprender a someter cada pensamiento a tu autoridad y soberanía. Quiero que tu Espíritu renueve mi mente. Hoy decido pensar en todo lo que es verdadero, honesto, amable y digno de alabanza.

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