Viernes 04 de Noviembre de 2022 | Matutina para Mujeres | No hay tiempo que perder

No hay tiempo que perder

“Entonces les envié unos mensajeros con esta respuesta: ‘Estoy haciendo un trabajo muy importante y no tengo tiempo para ir a hablar con ustedes. No voy a detener las obras para ir a reunirme con ustedes’ ” (Neh. 6:3, PDT).

Algunas veces, cuando nuestros enemigos se burlan y nos critican, lo mejor que podemos hacer es seguir el ejemplo de Nehemías. En lugar de perder el tiempo dando explicaciones a quienes no desean entender, podemos simplemente decir:

“Estoy demasiado ocupada y haciendo un gran trabajo. No tengo tiempo para esto”.

Los enemigos de Nehemías entraron en pánico cuando notaron que la muralla había sido reedificada y que solo faltaba colocar las puertas. Si no lograban distraer a Nehemías pronto, el proyecto sería terminado en tiempo récord y el futuro de Israel quedaría asegurado. Fingiendo que deseaban resolver las disputas, Sambalat, Tobías y Guesén invitaron a Nehemías a reunirse con ellos en otro pueblo, en Quefirim. Nehemías se negó cuatro veces, diciéndoles que sencillamente no tenía tiempo que perder. Después de pasar años sirviendo como copero del rey Artajerjes, ¡Nehemías podía oler un complot a kilómetros de distancia! Pero sus enemigos no se dieron por vencidos. Lo invitaron una quinta vez, diciendo que se rumoreaba que él estaba reconstruyendo la muralla para convertirse en el próximo rey de los judíos. Si Nehemías no se reunía con ellos —lo amenazaron—, enviarían esta información al rey Artajerjes. Aunque lo acusaban de ser un traidor, Nehemías simplemente dijo: “Nada de lo que tú dices es cierto, son puros inventos tuyos” (Neh. 6:8, PDT). Sin perder un minuto más, él continuó con la obra que Dios le había dado. No se gastó en dar explicaciones ni fue a Quefirim para convencer a la gente del pueblo que los rumores eran falsos. Sencillamente oró: “Dios, dame más fuerzas” y continuó con su tarea.

Algunas veces, las críticas pueden ayudarnos a crecer y a madurar; otras veces, prestarles atención sería una gran pérdida de tiempo. Sir Winston Churchill lo explica con estas palabras: “No respondemos a las críticas. No respondemos a la difamación […] Si lo hiciéramos, todo nuestro tiempo estaría dedicado a combatir ataques” (como se cita en Liderazgo con propósito, de Rick Warren). Algunas veces, lo mejor que puedes hacer es reconocer que no hay tiempo que perder.

Señor, necesito discernimiento y sabiduría para no perder el tiempo con acusaciones y difamaciones. Ayúdame, conforme a tus promesas (Sant. 1:5). Muéstrame cuándo debo prestarle atención a un comentario crítico y cuándo debo ignorarlo por completo.

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