Viernes 22 de Abril de 2022 | Matutina para Menores | Temor reverente

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Temor reverente

“Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:1).

¿Sabías que no solo en la iglesia podemos demostrar reverencia? Puedes vivir la reverencia día a día, en tu casa, en la escuela, en todo lugar donde vayas.

Un ejemplo de reverencia muy conocido es Job. La Biblia lo describe como “temeroso de Dios y apartado del mal”. Pero… ¿qué es ser “temeroso de Dios”? ¿Es tenerle miedo porque es alguien duro y exigente, y si nos portamos mal nos va a castigar? No, Dios no es así. Por lo tanto, no deberíamos tenerle ese tipo de miedo. Sin embargo, ser temerosos de Dios es respetarlo en la vida dia- ria; en lo que haces; en el lenguaje que usas; en las cosas que miras; en lo que escuchas; en cómo te vistes; y en cómo tratas a tus padres, hermanos y amigos. El versículo de hoy te puede ayudar a entender lo que es el temor de Dios. Vuelve a leerlo.

Cuando eres temeroso de Dios, ti enes la plena conciencia a lo largo del día de que Dios está a tu lado, acompañándote. Eso es lo que sentía Job, y por eso era un hombre “apartado del mal”.

Sin dudas te ha pasado lo siguiente en la escuela: estás junto a tu maestra y compañeros en el aula. Ella pide que todos queden sentados y en silencio haciendo los ejercicios de Matemática. De repente, alguien toca la puerta y la maestra sale fuera del aula. Como se tarda en regresar, algunos niños comienzan a conversar; otros, a pararse; algunos se tiran bollitos de papel… y así em- pieza la “fiesta” mientras ella no está. De repente alguien dice:

–¡Ahí viene la maestra!

Como un rayo, todos vuelven a su lugar, y para cuando la maestra entra al aula, todos están sentados en sus bancos haciendo los ejercicios, como antes de que ella se fuera.

Así como en el aula, muchos hacemos lo mismo con Dios. Creemos que hay momentos en que él no nos ve y hacemos cosas de las que nos avergonzaríamos si él estuviera a nuestro lado. Tener temor de Dios es ser como Job, o Moisés, que actuaban como si estuvieran viendo a Dios a su lado todo el tiempo. Para ellos, no había momentos en que Dios se fuera. ¿Notas la diferencia?

Pídele a Dios que te dé temor reverente en todo lo que hagas cada día. ¡Que él sea tu compañero inseparable como lo fue con Job!

Gabriela

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