Domingo 26 de Diciembre de 2021 | Matutina para Jóvenes | Platos descartables

Platos descartables

“Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes” (2 Cor. 9:8, NVI).

Donde crecí, usar platos descartables era sinónimo de quedarse un rato en la cocina para lavarlos más tarde. Pero en algunos países más desarrollados, los platos descartables simplemente se descartan.

Nos hemos acostumbrado a que muchas cosas se descarten fácilmente, y hay cosas que ni siquiera cuesta reemplazar en la actualidad. A veces hasta sale más barato eso que pedirle a alguien que las arregle. Nos hemos acostumbrado a trasladar esta mentalidad a las personas y a los proyectos, y aunque ya hemos hablado de la falta de compromiso, podemos recordar la importancia de la enseñanza que Jesús dejó. Es algo que hay que practicar todos los días, ya que puede olvidarse también todos los días.

Quizás has vivido una religión de prohibiciones; una religión en que los mandamientos son vistos como negaciones de libertad más que como aseveraciones de libertad (prueba hacer el ejercicio y te sorprenderás de la amplitud del mensaje positivo de cada mandamiento); una religión con una lista interminable de cosas que no se pueden hacer; una religión donde más que repetir la regla de oro tal como Jesús la dijo, la repetimos de forma negativa: “No hagas con los demás lo que no te gustaría que hagan contigo”; una religión en la que a veces nos acostumbramos a descartar a las personas porque no cumplen con esa lista de “noes”.

Jesús, sin embargo, dejó un ejemplo positivo, una actitud de abundancia, no de mezquindad, respecto al trato con los demás.

Entonces hoy te invito a que puedas ver la forma positiva de decir ciertas cosas que estamos acostumbrados a repetir de forma negativa… a que inviertas en cosas más firmes y duraderas.

Y te animo también a ver otra cara de la regla de oro. Además de tratar nosotros a los demás como queremos que ellos nos traten, estemos dispuestos a recibir algunos tratos especiales solo si estamos dispuestos a devolverlos. No necesariamente por no aceptar el cariño y la bondad de otras personas, sino porque a veces, si somos bien sinceros, aceptamos cosas de forma egoísta y corremos peligro de usar a las personas para nuestro beneficio.

Nuestra forma de cambiar algo negativo en algo positivo hoy también puede manifestarse al cambiar nuestra actitud de mezquindad en una de abundancia. Esa actitud de abundancia es parte del carácter de Dios. Pidámosla porque nos la dará.

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