Lunes 04 de Abril de 2022 | Matutina para Mujeres | Sobreabundancia

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Sobreabundancia

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Rom. 8:32).

¿Tienes una mentalidad de abundancia o de escasez? Cierta mañana me desperté pensando en la alimentación milagrosa de los cinco mil hombres, cuando Jesús multiplicó los cinco panes de cebada y los dos pececillos. Más que nada, pensaba en el muchacho que estuvo dispuesto a sacrificar su vianda. ¿Habría hecho lo mismo yo? Honestamente, no lo creo… Mis amigos dicen que cuando tengo hambre me transformo en la increíble mujer Hulk, verde y furiosa. De hecho, mis amigos no se animan a llevarme en un viaje largo si no llevo un paquete de galletitas “de emergencia”. Sin embargo, este muchacho claramente tenía una actitud diferente y una mentalidad de abundancia. Él estaba dispuesto a abrir las manos y compartir lo poco que tenía.

Me imagino que ente los cinco mil presentes probablemente había otro muchacho al que la madre le había preparado una vianda. O tal vez había una mujer con una barra de cereal “de emergencia” escondida en la cartera. Pero, si estas personas existieron, su mentalidad de escasez les robó una oportunidad única. Podrían haber sido protagonistas de un gran milagro, pero se lo perdieron por no compartir lo que tenían.

Los panes y los peces que más me cuesta compartir con otras mujeres son bendiciones inmateriales como el éxito, la atención o la aprobación de los demás. Es tan fácil mirar a otras mujeres con recelo y pensar que si ellas son populares o exitosas entonces quedará menos popularidad o éxito para mí… Es tan sencillo caer en la trampa, cerrar los puños y decir: “¿Qué es esto para tantos?” (Juan 6:9). Sin embargo, para ser protagonista de los milagros que Dios quiere hacer en mi vida, debo abandonar esta mentalidad de escasez. Como ese muchacho, debo abrir las manos y compartir lo que tengo. A través de la gloriosa paradoja del Evangelio, al dar recibimos mucho más. En primer lugar, recibimos libertad para no depender solo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mat. 4:4); y en segundo lugar, recibimos bendiciones en tal abundancia que sobran doce canastas.

Padre, ayúdame a adoptar una mentalidad de abundancia y cooperación, en lugar de una mentalidad de escasez y competencia. Extiendo mis manos, con las palmas abiertas, creyendo que en tu presencia hay suficientes bendiciones para todas.

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