Lunes 18 de Julio de 2022 | Matutina para Adolescentes | Un crudo burbujeante

Un crudo burbujeante

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

No sé si alguna vez viste algún episodio de The Beverly Hillbillies [Los Beverly Ricos], una serie cómica de la década del sesenta. Contaba la historia de un hombre llamado Jed, un pobre montañés que apenas podía mantener a su familia, y su paso de los harapos a la riqueza. Un día, Jed salió a cazar y, cuando intentó dispararle a una ardilla, falló y la bala pegó en el suelo. En ese lugar, surgió un charco de “crudo” burbujeante. Un manantial burbujeante de petróleo fue la causa de su nuevo estatus en la vida. Y eso es exactamente lo que ocurrió en lo que hoy es el pueblo de Cuba, en el estado de Nueva York.

El 18 de julio de 1627, solo siete años después de que los peregrinos de­sem­bar­ca­ran en Plymouth, un sacerdote jesuita llamado Roche-d’Allion escribió una carta donde contaba el descubrimiento de un manantial de petróleo. En la epístola, mencionaba a otros dos sacerdotes jesuitas que estaban realizando una labor misionera; siguiendo las indicaciones de un mapa secreto que habían recibido de un amigo que estaba en el territorio que hoy es Canadá, estos dos sacerdotes habían descubierto un manantial de petróleo. ¡Increíble! Como siempre, la “X” marcaba el lugar. Parece una de esas emocionantes historias antiguas sobre piratas que buscan un tesoro enterrado utilizando un mapa secreto. Por supuesto, en aquellos días, nadie conocía el valor potencial del petróleo: no había coches ni camiones ni fábricas que pudieran utilizarlo. Era solo una novedad: negro, grasoso y un poco maloliente. Pasaron más de 250 años antes de que, en 1879, alguien pareció encontrarle utilidad.

Eso es una lección para nosotros. Mucha gente sabe de Dios, pero no se le ocurre qué “utilidad” puede tener.

Piensa en cuáles tus propias ideas sobre Dios. A veces nos gusta bastante Jesús, Dios el Hijo, pero no estamos muy seguros en cuanto a Dios el Padre. Puede parecer un poco aterrador, con todas esas historias de fuego y castigos, pero el Padre es un Dios de amor. Si no estás muy seguro de eso, te reto a que leas los libros de Isaías y de Jeremías. Verás que el pueblo elegido por Dios le dio la espalda una y otra vez, haciendo cosas terribles en su culto a los ídolos, incluso sacrificando a sus propios hijos a los dioses paganos (ver Jer. 32:35).

Pero, luego leemos: “Clama a mí y yo te responderé” (33:3); y vemos una imagen de Dios rogando a sus hijos pecadores que vuelvan a él. ¿Escuchas la voz de Dios llamándote?

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