Matutina para Jóvenes, Martes 08 de Junio de 2021

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Hay un mundo feliz más allá

“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Apoc. 22:5).

Joseph T. Webster, un talentoso músico cristiano, a menudo se veía atormentado por profundos sentimientos de depresión.

En una ocasión, cuando se sentía un poco melancólico, recibió la visita de un conocido, Fillmore Bennett. Como él ya sabía que una de las formas de entretener a su amigo y hacer que dejara de darle vueltas a su problema era escribir un himno, intentó escribir una letra que dirigiera sus pensamientos hacia cosas celestiales.

El entristecido hombre, sin darse cuenta, proveyó el tema de la canción. Bennett le preguntó: “¿Qué anda mal?” Él respondió: “Oh, todo estará bien en un rato” (expresión usada en el original en inglés).

Inspirado por este pensamiento, Bennett se sentó y escribió varios versos poéticos. Cuando su amigo los leyó, en su rostro se vio una luz de esperanza y su actitud cambió por completo.

Después de escribir una partitura, Webster tomó su violín y tocó la melodía que compuso para acompañar la letra.

En español, el título de este himno es “Hay un mundo feliz más allá”.

Pocas veces en el día nos espaciamos en este tema. ¡Cuán diferentes serían las cosas si pensáramos más en el cielo, si anheláramos más ese lugar y ocupáramos nuestros deseos más fervientes a estar ahí!

“Aunque estemos rodeados de una atmósfera contaminada y corrupta, no necesitamos respirar sus miasmas; antes bien, podemos vivir en la atmósfera pura del Cielo. Podemos cerrar la entrada a todas las imaginaciones impuras y a todos los pensamientos profanos, elevando el alma a Dios a través de la oración sincera. Aquellos cuyo corazón esté abierto para recibir el apoyo y la bendición de Dios, andarán en una atmósfera más santa que la de la Tierra y tendrán constante comunión con el Cielo” (El camino a Cristo, p. 85).

Hoy, te propongo que busques algún versículo que hable sobre el cielo y lo memorices. Recuerda que ese mundo que nos espera puede convertirse en una realidad. También te sugiero que escuches himnos y canciones sobre este tema, para que ocupe más momentos y pensamientos a lo largo de tu día, y que lo compartas con algún amigo que, como Webster, puede estar necesitando recordar la alegría de esta esperanza.

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