Matutina para Mujeres, Lunes 14 de Junio de 2021

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Ayudémonos a tener amor

“Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien” (Heb. 10:24).

Las frágiles gemelas yacían en sus respectivas incubadoras minu­tos después de su nacimiento. La segunda en nacer permanecía en la sección de cuidados intensivos, pues su vida corría peligro. La asisten­cia que la pequeña recibía era de la mejor calidad, con la más alta tecnología y la más cálida atención humana; sin embargo, la pequeña no reaccionaba al tratamiento y su vida parecía extinguirse poco a poco. La jefa de enferme­ras que estaba al cuidado de las dos hermanitas tuvo una idea que contradecía las reglas del hospital. Asumiendo todas las responsabilidades, tomó a la bebé que estaba más fuerte y la puso en la misma incubadora que su pequeña her­mana más débil. 

Lo que sucedió a continuación dejó maravillados a todos. En un gesto so­lidario, natural y amoroso, la bebé más fuerte levantó su pequeño bracito y rodeó con él a su hermanita enferma. Con el calor de su cuerpo logró regular­le la temperatura y el pulso, lo que permitió a los médicos regular su ritmo cardíaco y, de esa manera, ella logró sobrevivir. La foto de aquel encuentro de amor recorrió el mundo y la historia del toque sanador conmovió a la humanidad.

Los seres humanos fuimos hechos para ser tocados. Nuestro cuerpo fue dotado maravillosamente por Dios de millones de receptores neuronales que son sensibles al tacto. Esto nos indica que Dios es el creador de las caricias y, cuando se otorgan de acuerdo a su propósito, nos ayudan a crecer como per­sonas sanas y plenas. Los toques buenos son una de las más excelsas expresio­nes del amor.

Tanto los niños como los adultos y los ancianos necesitamos ser tocados positivamente, porque esto es una fuente de salud. Sin embargo, también es importante mencionar que los toques malos pueden tener el mismo grado de efecto sobre las personas. Los toques hechos con malas in­tenciones pueden generar trastornos mentales y enfermedades físicas, con el potencial incluso para llevarnos a la muerte. ¡Es increíble el poder que escon­de un simple toque!

Los hijos necesitan del contacto físico afectuoso de los padres, y viceversa. Las esposas necesitan ser afectuosas físicamente con sus esposos, y estos ne­cesitan demostrar su amor con toques de cariño, lealtad y esperanza. Los ancia­nos encuentran en el contacto físico de sus seres amados fortaleza para escapar de la soledad y para alegrar sus días. 

Hoy es día de un encuentro amoroso; no lo desperdicies, ama para ayu­dar a tener amor.

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