Miércoles 08 de Junio de 2022 | Matutina para Jóvenes | Orar con humildad

Orar con humildad

«Pero cuando se halló en aflicción invocó al Señor su Dios, y se humilló profundamente ante el Dios de sus antepasados. Y cuando oró, Dios lo atendió, escuchó sus súplicas e hizo que volviera a Jerusalén a hacerse cargo de su reino. Entonces comprendió Manasés que el Señor es Dios». 2 Crónicas 33: 12, 13

Angelie es nuestra tercera hija. Terminó su licenciatura en música y se trasladó a los Estados Unidos para cursar estudios de posgrado en la universidad Andrews, pero después de un año se percató de que el programa duraría más de lo planificado y decidió cambiarse a la Universidad de Washington, a un programa diferente que duraría menos tiempo. Al inicio del primer semestre, se desató la pandemia del COVID-19 y las clases cambiaron al formato virtual. Regresó a casa donde pudo terminar los dos primeros semestres de su nueva carrera.

Debido a las complicaciones que generó la pandemia, nos dimos cuenta de que no podríamos costear el siguiente semestre, incluso a pesar de que sería virtual. En aquel momento recordé una lección que aprendí cuando me convertí al Señor: orar y aceptar humildemente la guía del Señor. Mi mentora espiritual solía decirme: «Para los grandes problemas de tu vida, preséntate humildemente ante el gran Dios y ora. Levanta tus manos vacías al cielo, porque así le estás diciendo: “Tú lo tienes todo, yo no tengo nada”». Le enseñé aquella misma lección a mis hijas. Así que empezamos a pedir la ayuda del Dios que siempre está presente, el que está atento a todas nuestras necesidades.

Una mañana, escuchamos a Angelie gritar de alegría. Fue corriendo donde estábamos y nos contó emocionada que la habían llamado de la universidad para preguntarle si quería viajar para hacer su semestre presencial. Le dijeron que un donante anónimo había proporcionado los recursos para pagar un apartamento para hospedar a varias alumnas. Eso era lo que más nos preocupaba: la vivienda, ya que esa zona es sumamente costosa. Junto a eso le estaban otorgando un descuento bastante significativo que reducía el pago del semestre a un tercio del costo real. ¿Qué más podíamos pedir?

¿Y tú, mi estimado/a lector/a? ¿Qué necesitas? ¿Cuál es tu petición en este día? @Dios te dice: «Ora con humildad, preséntame tu caso, y verás cómo actúo en tu vida».

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