Miércoles 24 de Noviembre de 2021 | Matutina para Mujeres | Virtudes de la mujer cristiana – II

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Virtudes de la mujer cristiana – II

“No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?” (Mat. 6:25).

Las presiones cotidianas de la mujer de hoy son interminables. El tiempo no nos alcanza para hacer todo lo que queremos abarcar; y las tareas parecen no concluir nunca. Esto provoca en algunos casos estrés, ansiedad y depresión. La solución humana es echar mano de una píl­dora y seguir el camino, porque el mundo no se detiene. La prisa nos empuja, el trabajo se amontona y el agobio que sufre nuestro cuerpo como conse­cuencia del estrés, clama a nosotras diciendo: “¡Detente! ¡Detente!”

Detente justo ahí, a los pies de Jesús; baja tu cántaro, toca su manto y descansa. La oración de un corazón de mujer, el llanto impotente por no poder hacer todo lo que deseas y la angustia por no saber conducir el hogar son clamores que Jesús, como Padre amante, comprende a la perfección. Llé­valos a él; entrégale tu carga. Hacer esto es una característica de la mujer vir­tuosa que ama a Dios sobre todas las cosas.

La mujer virtuosa cuida su relación con Dios para desarrollar una rela­ción óptima con ella misma. El cultivo de tus virtudes espirituales incluye reflexión en el cuidado de Dios, oración personal e intercesora, y meditación a través de la lectura de la Biblia. Todo esto, a los pies de Jesús, producirá en ti paz.

  • Es bueno que ejercites tu cuerpo de forma regular, pero lo es más, que ejercites tu espíritu en compañía de Dios todos los días.
  • Es bueno que bebas suficiente agua para tener tu organismo hidratado, pero lo es más que abreves de la fuente de vida eterna para que tu espí­ritu esté pleno.
  • Es bueno que tu vestido luzca pulcro y de buen gusto, pero lo es más que cuides tus pensamientos, emociones y sentimientos. 
  • Es bueno que comas alimentos saludables, pero lo es más que alimentes tu fe.
  • Es bueno que ocupes tu tiempo libre en entretenimientos sanos y sen­cillos, pero lo es más que dediques tiempo a escudriñar las Escrituras. 
  • Es bueno que cultives amistades humanas, pero lo es más que cultives un estrecho compañerismo con tu Padre celestial.
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