Miércoles 27 de Abril de 2022 | Matutina para Menores | Tolerancia

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Tolerancia

“Continúen soportándose unos a otros y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene causa de queja contra otro” (Colosenses 3:13).

Cuenta un relato popular que un hombre se encontraba en el cementerio, poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando notó que en la tumba de al lado se agachaba un hombre de nacionalidad china con un plato de arroz y lo colocaba allí en lugar de poner flores. En tono burlón, el hombre le preguntó al chino:

–¿De verdad cree usted que el difunto vendrá a comerse el arroz?

A lo que el chino respondió:

–Sí, cuando el suyo venga a oler sus flores.

¡Qué difícil resulta muchas veces aceptar las diferencias! Por alguna razón, los seres humanos tienden a imponer lo que ellos piensan, sin detenerse a pensar en el respeto que esas diferencias merecen. Cuando queremos imponer solo nuestra “verdad”, estamos demostrando intolerancia hacia los que piensan o actúan diferente a nosotros.

¿Sabías que hay muchos países donde existe la intolerancia religiosa? Tú no puedes adorar libremente si tu religión no es la religión oficial del país. Si lo haces, puedes ir preso. Así que muchos cristianos se reúnen en secreto y sufren día a día los efectos de la intolerancia.

Es interesante recordar que, cuando Jesús estuvo en esta Tierra, se topó con mucha gente que pensaba diferente a él. Sin embargo, nunca usó la fuerza, ni el desprecio, ni la burla, ni ninguna otra manifestación de intolerancia para “obligar” a los demás a pensar como él. A pesar de que era el Camino, la Verdad y la Vida, respetó que otros pensaran y actuaran diferente. Y todavía hoy, Dios nos sigue prodigando ese respeto día a día. Nos deja elegir libremente nuestro camino, aun sabiendo que muchas veces tomamos el rumbo equivocado. ¿No deberíamos nosotros también ser tolerantes con los demás?

Vuelve a leer el versículo de hoy. La tolerancia a veces no es fácil. Requiere que “soportemos” a los que piensan diferente a nosotros. Soportar no es nada placentero, pero es lo que Dios espera que hagamos. ¿Sabes? Si él es respetuoso, nosotros también debemos serlo, aunque nos cueste. ¡Pon en práctica la tolerancia!

Gabriela

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