Miércoles 29 de Diciembre de 2021 | Matutina para Adolescentes | El fin del pecado

El fin del pecado

“Marcharán a lo largo y a lo ancho de la tierra, y rodearán el campamento del pueblo de Dios, la ciudad que él ama. Pero caerá fuego del cielo y los consumirá por completo. Y el diablo que los había engañado, será arrojado al lago de fuego y azufre, donde también habrán sido arrojados la bestia y el falso profeta” (Apoc. 20:9, 10, NVI).

Uno de mis escritores favoritos es Frederick Buechner. Sus obras exploran la fe cristiana con una frescura que no encuentro en otros escritores. Pero hay algo en lo que no estoy de acuerdo con él. Buechner es universalista, cree que como Dios es amor, salvará a todos.

Esto puede parecer genial. ¿Acaso no podría Dios transformar al criminal más vil si así lo quisiera? El problema es que nunca más volvería a ser él mismo. La persona salvada podría lucir, hablar y caminar como la original, pero es precisamente el libre albedrío lo que nos hace humanos y, por lo tanto, nuestras decisiones determinan lo que somos. Dios decide respetar nuestra libertad. Si nosotros decidimos que el cielo es un lugar aburrido, Dios no nos obligará a vivir allí.

Aunque parezca irónico, el demonio y sus secuaces viven solo porque el poder de Dios lo permite. Creo que si no fuera por el poder de Dios y su decisión de permitir que el pecado se manifieste hasta que el universo entero haya entendido sus consecuencias, el pecado habría destruido a Satanás en el momento en que le dio cabida en su corazón. Lo mismo ocurre con cada uno de nosotros. Vivimos porque Dios quiere darnos la oportunidad de conocerlo, de crecer en él, y de aceptar su regalo gratuito de vida eterna.

Apocalipsis 20 describe que los malvados resucitarán mil años después de la segunda venida de Jesús, para perecer junto al autor del mal, en un lago de fuego. No sé cuán literal será ese fuego, pero sus efectos serán reales. El pecado y todos los que se aferran a él desaparecerán para siempre, dejando solo recuerdos. Será algo muy difícil para Dios. Incluso más difícil que entregar a su Hijo, y haberlo visto padecer y finalmente morir. Pero es absolutamente necesario. Una vez que todos los malvados tengan una visión clara de lo que fue su vida en la tierra, Dios retirará el aliento de vida de cada uno de ellos y dejarán de existir.

No sé qué sentiré cuando llegue el momento de contemplar esa escena. Pero sé que estaré siempre agradecido por la maravillosa oportunidad de comenzar una vida nueva.

Comparte este devocional
Deja tu comentario