Sábado 04 de Diciembre de 2021 | Matutina para Jóvenes | Los cuatro evangelios: Mateo

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Los cuatro evangelios: Mateo

“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió” (Mat. 9:9).

Ya llegando al final del año, te propongo que, en los cuatro sábados que quedan, estudiemos detenidamente algunas características de los evangelistas y la riqueza que podemos extraer de sus relatos. Para esto, sugiero que separes un cuaderno para hacer un ejercicio a lo largo del mes, que podrás repetir y ampliar al comenzar el nuevo año también.

La neurociencia ha demostrado que, al escribir a mano, usamos diez veces más neuronas que al escribir en cualquier teclado. Hay algo singular en el trazo de las letras conectado a las funciones cerebrales activadas en ese simple acto, que permite que la actividad sea muchísimo más significativa, memorable y disparadora de otras funciones y recorridos neuronales. Cada sábado, puedes dedicar un tiempo a leer el evangelio entero, o al menos a seleccionar una de las historias narradas en él y anotar tus impresiones, cómo se puede haber sentido cada uno de los personajes, con quiénes te identificas más y por qué, algunas preguntas que te surjan, lecciones que aprendas, etc.

El primer evangelista, Mateo, aunque hace un relato bastante minucioso de algunos eventos, de su propia historia hace solo una mención breve. Sin embargo, en ese corto versículo que lo introduce a la historia como discípulo, no hay nada de insignificante.

La inmediatez de su obediencia es notable e imitable.

Considerado como traidor de la nación, era despreciado y ubicado en el escalón más bajo de la sociedad. No imaginó que Jesús se fijaría en él. Pero Jesús vio su corazón dispuesto a recibir la verdad. Mateo ya lo había escuchado predicar y el Espíritu Santo obró y lo preparó para ese llamado.

“Nadie puede tener éxito en el servicio de Dios a menos que todo su corazón esté en la obra y considere todas las cosas como pérdida frente a la excelencia del conocimiento de Cristo” (El Deseado de todas las gentes, p. 239).

Enseguida compartió en un banquete a quien había conocido con sus colegas y otras personas rechazadas.

¿Has sentido que te despreciaban alguna vez? ¿Que Jesús no se fijaría en ti?

Jesús aún cena con los publicanos, traidores, pecadores y despreciados. Ten en cuenta a estas personas y ojalá encuentres en la pluma de Mateo al Jesús que hoy pasa y dice: “Sígueme”.

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