Sábado 05 de Febrero de 2022 | Matutina para Jóvenes | La bata prestada

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La bata prestada

«Luego Dios vistió al hombre y a su esposa con ropas de piel». Génesis 3: 21, TLA

Después de una intensa jornada con el club de guías mayores, trataba de conciliar el sueño resolviendo crucigramas que los jóvenes habían recortado de los periódicos para mí. Ellos sabían que me gustaban. En aquel momento me esforzaba por encontrar la respuesta acertada de la casilla horizontal número 19: Gusano anélido oligoqueto, lucífugo, de color blanco rojizo y cuerpo blando, siete letras.

De repente, una fuerte explosión sacudió la casa, y todo el cielo falso de la habitación cayó sobre mí. Aturdido, salí de debajo de los escombros. Entonces empezaron los gritos y las ráfagas de fusiles y ametralladoras. El movimiento guerrillero 19 de abril estaba tomando la población Miranda Cauca, donde yo trabajaba. Escuché fuertes golpes en la puerta y las ordenes amenazadoras:

—Afuera todos, salgan, a las calles, rápido.

Un militante nos sacó de la casa y, junto con los vecinos, nos condujeron a la plaza del pueblo para darnos un discurso.

Cuando llegamos al parque, pude ver un gran número de personas allí reunidos, la mayoría semidesnudos, habían sido arrebatados de sus casas sin darles tiempo para vestirse. Hasta ese momento, aturdido por la explosión y desconcertado por lo que estaba ocurriendo, no me había percatado de que yo también estaba en ropa interior. Solo cuando uno de mis feligreses se acercó y me miró de pies a cabeza diciéndome:

—Pastor, usted está sin ropa.

Me percaté de mi vergonzosa situación. Quise que la tierra me tragara en aquellos momentos. El predicador, el pastor, estaba en la calle semidesnudo en medio de una multitud. Entonces el hermano hizo algo que nunca olvidaré: se quitó la bata que llevaba puesta y me envolvió en ella.

Conmovido por el gesto no pude evitar recordar la escena que narra el Génesis, cuando Dios vistió a nuestros primeros padres. Ellos habían confeccionado delantales de hojas de higuera para cubrirse, pero sus ropas pronto se marchitaron, y la vergüenza afloró nuevamente. Entonces Dios les hizo túnicas de pieles, cómodas, fuertes, duraderas y adecuadas.

Las hojas de higuera representan todos los caminos y atajos que muchas veces tú y yo inventamos tratando de encontrar paz para nuestra alma, tratando de hallar la salvación por cuenta propia, pero en palabras de Isaías, lo mejor que podemos hacer no es más que trapos sucios.

La ropa elaborada por Dios representa la justicia de Cristo, y eso es lo que tú y yo necesitamos hoy. Hoy @Dios te dice: «Déjate cubrir por mi manto de justicia».

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