Sábado 19 de Noviembre de 2022 | Matutina para Adolescentes | El famoso discurso de Lincoln

El famoso discurso de Lincoln

“¡Jamás hombre alguno ha hablado comoeste hombre!” (Juan 7:46, RVR 95). “H ace cuatro ventenas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación, concebida en Libertad…”

En este día lluvioso de noviembre, en 1863, el presidente Abraham Lincoln pronunció su famoso discurso de Gettysburg, ese campo de batalla ubicado en Pensilvania. Esto se hizo para dedicar la zona de la batalla donde, solo cuatro meses antes, casi 50.000 soldados habían muerto, sido heridos o declarados desaparecidos en combate.

Lincoln habló de las vidas que se habían entregado para preservar a los Estados Unidos de América. “No podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno –dijo–. Los valientes hombres, vivos y muertos, que aquí lucharon ya lo han consagrado”. Y luego, agregó: “El mundo apenas advertirá, y no recordará por mucho tiempo, lo que aquí digamos, pero jamás podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí”.

Todo el discurso fue de solo 278 palabras.

Edward Everett, famoso orador e invitado a la ceremonia, ya había pronunciado un discurso de dos horas.

¡Aburrido! Si todos no hubieran estado de pie bajo la lluvia, probablemente se habrían dormido. El discurso de Lincoln duró solo dos minutos. Se fue del campo de batalla con la sensación de que todo había sido un fracaso. Sin embargo, Everett le dijo más tarde a Lincoln que el sencillo discurso del presidente era hermoso y que, en esos dos minutos, había dicho más que Everett en dos horas. Hoy en día, el discurso de Lincoln sigue siendo uno de los más famosos de la historia de los Estados Unidos. Sus palabras todavía nos recuerdan aquel día de hace tanto tiempo en el que la sencillez se impuso a la sofisticación.

Cuando Jesús estuvo aquí, habló con sencillez; utilizó palabras que la gente común podía entender y recordar, palabras que ofrecían consuelo, valor y esperanza. Y a la gente le gustaba. “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este!”, decían. Sin frases rebuscadas. Sin largos sermones. Solo palabras que cambiaron el mundo para siempre.

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