Martes 29 de Marzo de 2022 | Matutina para Menores | Huye del enemigo

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Huye del enemigo

“Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo” (Efesios 6:10, 11).

Hubo una guerra en Etiopía y se envió un tanque italiano a revisar el territorio enemigo. Por largo tiempo estuvieron en ese desierto intentando localizar algún guerrero opositor, pero no vieron ninguno, por lo que decidieron acercarse a un oasis a buscar agua para beber. Observaron cuidadosamente a su alrededor, y al no ver enemigos salieron del tanque. Pero los etíopes les habían tendido una emboscada a los italianos, y los atacaron.

Los etíopes estaban felices por su victoria y por obtener un tanque como “trofeo de guerra”; sin embargo, no sabían cómo usarlo o manejarlo porque solo peleaban con armas primitivas. Entonces, se les ocurrió buscar un prisionero italiano que pudiera enseñarles a usar el tanque. Más tarde regresaron con un prisionero al que le preguntaron si sabía usar el tanque. El soldado respondió: “Debo revisarlo por dentro”. Rápidamente entró, prendió el motor, se aseguró de que todo estuviera funcionando bien, luego cerró la puerta del tanque y atacó a todos los etíopes que estaban afuera.

Esta triste historia nos deja dos lecciones importantes respecto a nuestra responsabilidad como cristianos. Primero, los italianos que fueron a beber agua dejaron de ser vigilantes y se confiaron; así permitieron que el batallón enemigo los destruyera. Estar vigilantes significa conectarnos con Jesús cada día, orar constantemente y pensar en lo bueno, en lo que agrada a Dios, para no ser atacados por el enemigo mientras estamos distraídos.

La segunda lección es que no podemos dejar que el enemigo tome nuestra mente y nuestros pensamientos. A veces hacemos esto sin darnos cuenta: al tener malos pensamientos, al planear hacer cosas incorrectas, al pensar mal de los demás o al pasar tiempo en actividades negativas o con amigos que nos alejan de Jesús.

Seamos responsables de mantenernos lo más alejados posible del enemigo, de ser vigilantes y usar las armas que Dios pone a nuestra disposición para alejarnos del mal. Martín Lutero decía: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que hagan nido allí”.

Dios te proteja y fortalezca en esta guerra espiritual, para que puedas ganar las batallas victoriosamente con Dios cada día.

Nina

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