Viernes 15 de Abril de 2022 | Matutina para Jóvenes | La santidad inspira santidad

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La santidad inspira santidad

«Porque el marido no creyente es santificado por la mujer; y la mujer no creyente, por el marido». 1 Corintios 7: 14, RV95

Solo la acompañaba una vez por mes a la iglesia, pero ella se encargaba de que fuera un día muy especial para él. Apenas llegaba al templo buscaba al pastor para que lo saludara:

—Pastor, aquí está el hombre más maravilloso de esta tierra, mi esposo precioso.

Ese día ella hacía colocar un sillón muy cómodo para que él se sentara y escuchara el sermón que ella había pedido especialmente para él. Luego lo presentaba a cada uno de los ancianos y finalmente ella, que era la directora de Escuela Sabática, le daba una bienvenida muy especial frente a toda la congregación.

Esto se repitió durante más de veinte años. Ella era una ferviente cristiana que desde el primer día de su conversión se propuso trabajar para que su esposo entregara su vida al Señor Jesucristo. Cuando me trasladaron a otro lugar dejé de verlos. Hasta que en una oportunidad me invitaron a un evento en una de nuestras asociaciones. Allí estarían reunidos los ancianos de aquel Campo Local junto con sus esposas. Al finalizar una de las presentaciones, la dama se acercó para presentarme a su esposo, que ahora era el primer anciano de su congregación. Aproveché un momento en privado para expresarle al caballero mi satisfacción, al saber que había entregado su vida a Jesús.

Él entonces me dijo:

—Pastor, no podía ser de otra forma. Dios me dio una esposa maravillosa, con una fe fuerte. Ella es una santa. Cada noche, cuando ella pensaba que ya estaba dormido, se arrodillaba a mi lado y oraba por mí. Le decía a Dios: «Gracias por el esposo que me diste, gracias por este hombre maravilloso a quien amo con toda mi alma. Es el hombre mas precioso del planeta y me lo regalaste a mí. Lo pongo en tus manos, te pertenece a ti». Cuando ella oraba así mi corazón se encogía y muchas veces derramaba lágrimas en la noche. Pero esas oraciones me hicieron tomar la determinación de ser como ella me imaginaba y como ella le decía a Dios que yo era».

En 1 Corintios 7, Pablo se refiere a casos como este, cuando una persona acepta a Cristo y su pareja no toma la decisión de inmediato. En estas circunstancias, hay que actuar con paciencia y dejar que Dios nos use. ¿Hay alguien por quien tú estés orando? ¿Tu padre o tu madre? ¿Algún amigo o miembro de tu familia? Hoy @Dios te dice: «No te rindas, sigue orando. Para mí no hay casos imposibles, algunos solo necesitan un poco más de tiempo».

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