Viernes 18 de Febrero de 2022 | Matutina para Menores | Extiende una mano misericordiosa

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Extiende una mano misericordiosa

“No romperá la caña que ya está quebrada, ni va a apagar la mecha que apenas está encendida. Él sí hará justicia” (Isaías 42:3, PDT).

Este versículo no es muy conocido pero, ¡qué gran verdad enseña! Hay cañas y cañas. Si has sido conquistador, muchos mangrullos se construyen con ejemplares muy gruesos y fuertes. Nada los puede derribar, ni tormentas ni vientos. Menos aún se puede quebrar alguna de ellas. Lucen vigorosas allá en lo alto. Pero hay otro tipo de cañas, finitas y quebradizas. Sin ninguna utilidad aparente, débiles, descartadas.

Obviamente, la Biblia no está describiendo distintos tipos de estos tallos. ¿A qué se refiere? ¿De quiénes habla? De personas que, por el sufrimiento, están rotas y tienen el corazón quebrado.

En la escuela donde trabajo, todos estamos tratando de ayudar a Mati. Sus papás se acaban de separar. Antes, él era un niñito feliz, estudioso… pero aunque hay muchas familias que deciden no continuar juntas, y niños que lo superan, a Mati le está costando. Grita, tira cosas, pega… ¡Tan pequeño y tan quebrado está! Cuántos niños, adolescentes y adultos día tras día podrán cruzar a tu lado y solo puedes ver en ellos violencia o malos modos, pero en realidad sienten gran tristeza y soledad.

La palabra que viene a mi mente es misericordia. Dios los ama, y ellos tienen que ver su amor, a través de ti. ¿Qué puedes hacer? Brindar un abrazo, invitar a jugar, compartir tu merienda. Tener misericordia con pequeños actos de afecto y sinceridad.

El versículo también menciona que hay algo que es como una vela que se está apagando, como un tizón del que solo queda un hilito de humo, del cual el calor quedó lejos… Esto que queda es lo que una vez fue una llama; es la débil fe de los que están tristes. Otra versión bíblica del mismo versículo, llamada Traducción en Lenguaje Actual dice: “No les causará más daño a los que estén heridos, ni acabará de matar a los que estén agonizando. Al contrario, fortalecerá a los débiles y hará que reine la justicia” (Isa. 42:3).

Dios ama también a los tristes y quebrados. Deseo que él te utilice para ser misericordioso, paciente y piadoso con quienes sufren ese tipo de dolor que es difícil de aliviar, el dolor del alma. ¿Lo harás?

Mirta

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