Viernes 28 de Octubre de 2022 | Matutina para Menores | Jesús, nuestro ejemplo II

Jesús, nuestro ejemplo II

“Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado” (Lucas 14:11).

Al reflexionar en la humildad de Jesús, es necesario pensar que él vivía en el cielo como Rey, en un lugar perfecto, limpio, hermoso, brillante, siendo adorado y amado por los ángeles y su Padre celestial. Sin embargo, por amor a ti y a mí, decidió dejar toda esa belleza y perfección para venir a esta Tierra a nacer en un establo rodeado de animales, en un lugar polvoriento, no digno de un Rey. ¡Ese acto fue la más grande demostración de su humildad e inmenso amor por nosotros!

La Biblia relata que Jesús se levantaba antes de que saliera el sol (Mat. 6:31) y allí, “hallaba sus horas de felicidad cuando estaba a solas con la naturaleza y con Dios. […] Con frecuencia la madrugada lo encontraba en algún lugar aislado, meditando, escudriñando las Escrituras u orando. De esas horas de quietud volvía a su casa para reanudar sus deberes y para dar un ejemplo de asiduo trabajo paciente” (DTG 69). Así encontraba el poder para ser bondadoso, humilde y servicial. Así como los celulares necesitan ser recargados de energía para funcionar, Jesús diariamente renovaba sus fuerzas pasando tiempo con su Padre celestial.

¿Qué tal si pensamos en algunas maneras de aprender a vivir como Jesús vivió? Puedes ser como él, por ejemplo, al comprender que no siempre se gana, aceptar la derrota cuando pierdes y felicitar al vencedor con humildad. Respetar a los mayores y escucharlos es otra manera de mostrar humildad. Pedir perdón sinceramente es un gran acto de humildad. Sin duda, requiere valentía reconocer nuestros errores.

En la Biblia leemos que, antes de morir, Jesús mostró humildad total, ya que fue injustamente castigado, golpeado y humillado. Él, que era el Rey de reyes, pudo haber desintegrado o hecho desaparecer a esos hombres malvados que lo herían y maltrataban, tan solo con la punta de su dedo, tal como los superhéroes que conoces. Sin embargo, con humildad soportó eso, para cumplir su misión de morir por nosotros y así darnos vida eterna. ¡Eso sí es ser un superhéroe de verdad!

Jesús se humilló a sí mismo y murió en la cruz, que era el castigo más vergonzoso de la época; pero después ¡resucitó! ¡Y Dios lo enalteció! Esto es exactamente lo que hará contigo si eres humilde y sigues su ejemplo.

Nina

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