Jueves 10 de Marzo de 2022 | Matutina para Adolescentes | Hospital para enfermos mentales

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Hospital para enfermos mentales

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto […] me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos,a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4:18, NVI).

¿Tienes idea de lo que era vivir en un manicomio en la antigüedad? Por la forma en que se trataba a la gente, los manicomios se parecían más a cárceles que a hospitales. En aquellos días, un manicomio era para los dementes, o “lunáticos… que están furiosamente locos”, como dice una fuente. Pero los pacientes con otro tipo de problemas también acababan allí, como los sordos, los afectados por retrasos en el desarrollo o síndrome de Down, e incluso los ciegos. ¿Los ciegos?, puedes preguntarte. ¿Por qué iban a poner a los ciegos con los locos? La respuesta es sencilla: había muy pocos lugares a los que se podía llevar a los discapacitados para que fueran tratados como seres humanos.

En este día de 1830, se estableció un hospital en Worcester, ­Massachusetts, Estados Unidos, con el propósito de dar a “los locos” un lugar seguro para vivir. (Por supuesto, hoy en día nos referimos a estas personas como enfermos mentales, o pacientes con alguno de los innumerables trastornos psicóticos.) La legislatura estatal aportó 30.000 dólares para construir y supervisar un manicomio que acogería a 120 pacientes. El principal promotor del hospital fue un hombre llamado Horace Mann, también conocido por su labor en la apertura de muchas escuelas públicas. La mayoría de los pacientes que llenaban las habitaciones de este hospital habían estado anteriormente en prisiones.

Hoy en día, las leyes de los Estados Unidos y de muchos otros países del mundo han hecho que haya mejorado significativamente el trato que se les da a los que padecen enfermedades mentales y otras enfermedades debilitantes; y hay instalaciones para cada categoría de necesidad. Esto no cambia el hecho de que este mundo sigue cargado de personas que sufren. El sida, la obesidad, la depresión, el hambre, la diabetes, el covid, por no ir más lejos, amenazan con exterminar a nuestra raza. El enemigo de la humanidad trabaja horas extras para mantener a los humanos sumidos en horribles pozos de miseria física y emocional. Lo único que le gusta más que verte sufrir es echarle la culpa a Dios.

La verdad es que Dios nunca es la fuente del sufrimiento, ni siquiera para lograr un bien mayor. Él solo desea tu felicidad, pero debe dar a cada persona el tiempo y la libertad suficientes para que tome su propia decisión respecto de a quién va a seguir. Dios espera con anhelo el día en que pueda abrir el hospital del cielo y limpiar todas las lágrimas de nuestros ojos.

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