Jueves 27 de Octubre de 2022 | Matutina para Menores | Jesús, nuestro ejemplo I

Jesús, nuestro ejemplo I

“En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes” (1 Pedro 3:8, NVI).

La humildad es un valor olvidado por muchos actualmente. Los niños ya no son tan humildes como lo eran antes. Discuten y reclaman con facilidad. Algunos son insolentes, les gritan a sus padres, y hasta pegan y no muestran mansedumbre en sus actos. Sin embargo, Jesús mostró humildad frente a situaciones muy difíciles, incluso cuando estaba viviendo los peores momentos de dolor el día de su crucifixión.

¿Recuerdas algunas de las lecciones que enseñó Jesús? Poner la otra mejilla y caminar la segunda milla no eran solo frases interesantes. Él vivió así desde su infancia, en medio de las dificultades que tuvo que pasar en esta Tierra. Si piensas en algunas de las características que Jesús mostró verás que él:

•Era amable y sumiso.

•Seguía adelante y hacía de las Escrituras su guía.

•Amaba a sus hermanos y los trataba con bondad inagotable.

•Era vivaz y alegre.

•No quería entrar en controversia; sin embargo, su ejemplo era una lección constante.

•Aunque su trabajo resultara penoso, no desmayaba ni se desanimaba.

•No peleaba por sus derechos.

Cuando lees todo esto simplemente dices: ¡Esto es imposible! ¿Cómo puedo ser humilde si me están ofendiendo? Actualmente se enseña: “Defiende tus derechos”; “No te dejes aplastar”; “Hay que ser manso, pero no menso”. Piensa: ¿Acaso Jesús no era hijo del Soberano del universo? ¡Por supuesto que sí! Y es su ejemplo el que nos muestra que debemos ser humildes, no peleadores ni polémicos. Elena de White dice que a pesar de que sus hermanos no lo trataban bien, él “los trataba con bondad inagotable” (DTG 66).

Ser humilde no es sinónimo de ser pobre, o no tener cosas, es una característica mucho más valiosa. Significa reconocer cuando te equivocas y pedir perdón sinceramente. Es no querer mostrarte superior a los demás, humillándolos, haciéndolos sentir que no valen o tratándolos mal; sino por el contrario, es desear hacer felices a los demás. ¡Eso es humildad!

Nina

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