Martes 09 de Noviembre de 2021 | Matutina para Mujeres | Siguiendo las huellas de Jesús

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Siguiendo las huellas de Jesús

“Yo siempre he seguido sin desviarme el camino que él me ha señalado” (Job 23:11).

Uno de mis juegos favoritos cuando era niña era seguir huellas, sobre todo cuando había llovido y en la tierra mojada quedaban perfectamente visibles. Algunas eran pequeñas y otras grandes, pero todas me indicaban que alguien había pasado por allí y me llevaban al lugar donde había ido esa persona. En el sendero de la vida, muchos van también dejando huellas, invitándonos a caminar por ellas, siguiendo en las pisadas de otro ser humano. Sin embargo, la Biblia no nos invita a seguir a alguien de car­ne y hueso; la Biblia es muy clara: las únicas huellas que podemos seguir sin temor a equivocarnos son las que Jesús dejó cuando vivió en esta tierra. Sus huellas son sus palabras y su manera de vivir.

Las huellas de Jesús nos mostrarán siempre la senda de la vida, aunque a veces signifique pasar por circunstancias difíciles, como las que pasó Jesús camino al Calvario. En la Biblia, leemos: “Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas” (1 Ped. 2:21, RVR 95). “Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy ama­dos” (Efe. 5:1, NVI).

Tus pisadas y las mías van dejando huellas, algunas imposibles de borrar. Por eso, hemos de tener cuidado al decidir hacia dónde vamos y a qué vamos, pues más de una persona nos seguirá. Cuando dudes acerca del camino correc­to, detente y asegúrate de ir siguiendo las huellas del Maestro; cuando así lo hagas, no te apartes ni a la derecha ni a la izquierda, aunque otros caminos resulten seductores y atractivos. 

Seguir a Cristo conlleva el compromiso de renunciar a nuestros deseos para hacer su voluntad, y así convertir sus deseos en los nuestros. Renunciar, aban­donar y sacrificar, doblegando nuestra voluntad, nos hace receptores de sus bendiciones, al mismo tiempo que nos prepara para una vida superior y santa que nos lleva de vuelta al hogar. 

Hoy, antes de salir, revisa la senda de tus pies. Asegúrate de caminar siguien­do las huellas de Jesús, para que los que vienen detrás de ti no tengan duda y vayan seguros a su destino final. Como leemos en Deuteronomio 5:33: “Sigan por el camino que el Señor su Dios les ha trazado, para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida” (NVI). “El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes” (Deut. 31:8, NVI).

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