Martes 19 de Julio de 2022 | Matutina para Adolescentes | Hospital flotante

Hospital flotante

Respondiendo Jesús, les dijo: ‘Los que están sanos no tienen necesidadde médico, sino los enfermos’ ” (Lucas 5:31, RVR 95).

Algunos de los hospitales más sorprendentes de la historia flotan. El 19 de julio de 1875, un hospital flotante realizó un viaje de prueba por la costa este de los Estados Unidos. El Emma Abbott, como se llamaba, fue apodado “el yate de los niños pobres” porque atendía a niños de familias que no podían permitirse un tratamiento médico. La construcción del barco de 65 metros de largo costó 20.000 dólares. Tenía tres cubiertas con dispensarios para tratamientos, e incluso un comedor para dar a los niños comidas maravillosas que nunca olvidarían. El hospital salía desde la ciudad de Nueva York, nor­malmen­te solo durante los meses de verano, y trataba a miles de niños cada año.

Durante el verano de 1862, un barco hospital llamado City of Louisiana fue inaugurado en los ríos superiores de la región montañosa de Allegheny, en los Estados Unidos. El gobierno proporcionó al barco hospital suministros médicos y 500 camas. Ese verano, el barco trató y transportó a más de 3.300 pacientes.

En 1994, el francés Yves Marre navegó desde Francia hasta Dhaka, ­Bangladesh, con una barcaza que ya no quería para donarla a una causa digna. Después, pensaba volver a París y continuar con su vida como auxiliar de vuelo. Ese era su plan pero , en lugar de eso, se quedó en Bangladesh. Con la ayuda de su esposa, Runa, renovó la embarcación y la convirtió en un hospital flotante. La barcaza hospital proporciona atención médica a algunas de las personas más pobres de ese país.

Los hospitales flotantes son especialmente útiles porque son móviles. No tienen que esperar a que los enfermos acudan a ellos, sino que pueden acudir a los necesitados. Los cristianos deberíamos ser más como estos hospitales flotantes. Debemos buscar a los enfermos, a los solitarios y a los indigentes. Seguramente, eso es lo que haría Jesús.

Jesús dijo que los que están bien no necesitan un médico. Son los enfermos los que necesitan de un médico. Por eso mismo vino a este mundo: para buscar y salvar a los que necesitan un médico espiritual. Todos necesitamos al Gran Médico. Nadie puede sobrevivir sin la sangre vivificante de Jesús.

Comparte este devocional
Deja tu comentario