Sábado 16 de Abril de 2022 | Matutina para Menores | El color no determina el valor

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El color no determina el valor

“Recuerden que […] tienen un mismo Amo en el cielo, y que con él no hay favoritismos” (Efesios 6:9; NVI).

Nunca había visto los huevos blancos hasta que nos trasladaron a vivir a otro país. Hasta ese momento, para mí todos los huevos eran pardos. Cuando vi esos huevos blancos en el supermercado por primera vez no me causó ninguna buena impresión. Me parecían desteñidos, desabridos y estaba segura de que su valor nutricional era inferior o casi nulo. Siempre evitaba comprarlos hasta un día en que por emergencia no tuve otra opción.

Con mucho pesar compré los huevos blancos y los llevé lentamente hasta mi cocina. Con temor los partí pensando encontrar algo que no sería de mi agrado y, cuando se reventaron, ¡vaya sorpresa! Por dentro esos huevos blancos eran exactamente iguales a los huevos pardos.

Entonces tuve curiosidad de saber por qué algunos huevos son blancos y otros son pardos. La respuesta es muy simple. Las gallinas de plumaje blanco ponen huevos blancos, y las gallinas de plumaje marrón ponen huevos pardos. ¿Hay alguna diferencia? Pues sí, su cáscara. Pero, ¿hay alguna diferencia en su interior? ¡Ninguna! En su interior, los huevos se ven exactamente iguales. El color de su cáscara no tiene nada que ver ni con la calidad, ni con el sabor, ni con el valor nutricional; en su interior todos los huevos son iguales porque todos pertenecen a la misma familia.

Algunas veces, esto también puede suceder con las personas. Muchas veces tenemos cierto prejuicio con lo que vemos por fuera de las personas, y nos imaginamos cosas de ellas solo al ver su piel, su ropa o su condición. Por fuera, podemos pensar que tienen menos valor, pero nos olvidamos de que todos formamos parte de la misma familia, la familia de Dios.

Todos somos hijos del mismo Padre celestial. Él nos creó para amarnos y respetamos como hermanos a pesar de nuestras diferencias externas. Si eres alto, bajo, blanco o moreno, tu valor no tiene nada que ver con tu color o tu condición. Entonces, ¿cómo debes tratar a los demás? Dios no tiene favoritos, él nos ama y respeta a todos, ¿y tú? Magaly

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